dijous, 12 de juny del 2008

Las orejas del tiranosaurus


Cuatro días después de que la huelga diera comienzo el ambiente en la calle empieza a enturbiarse. Alarmados por la posibilidad de que el día de mañana no podamos comprar productos de primera necesidad, los más nerviosos se han echado a la calle para llenar sus despensas. Los medios de comunicación han tildado esta huelga de salvaje, especialmente por sus formas. Imágenes de camioneros asustados por temor a perder sus vehículos, señoras comprando litros y litros de agua y varios paquetes de rollos de papel higiénico, manifestantes enardecidos, y camiones que se acumulan en las autopistas.

Entiendo que los medios deban informar sobre el tema. Entiendo incluso que hagan su papel de tratar de mantener el Status Quo en momentos de calma o acompañar a los cambios en momentos de transición. No niego que la huelga sea salvaje. Sin ir más lejos ayer conocí el caso de primera mano de un contable de Estrella que cogió una furgoneta de la empresa para llevar unos documentos. Salió vestido con un bonito traje azul oscuro y sobre cuatro ruedas. Volvió sobre la fina capa que proporcionan unos calcetines y vestido con unos tristes gallumbos. No me especificaron el color.

Los medios deben informar, incluso es lícito que se posicionen si así lo ven necesario. Pero en ningún caso deben dejarse llevar por la venta morbo. La señora que compra los rollos de papel higiénico hace una función similar a aquella que cada año inaugura las rebajas en el corte inglés: llama la atención del televidente por lo curioso. Puede leerse entrelineas una incitación a consumir por gusto. Lo diferente es que lo que se vende es necesidad, alarma.

Hay que ser cautos, antes de que lleguen los malos tiempos debemos haberle visto las orejas al lobo. ¡Ojo! No traten de buscarlo en la televisión. Podrían encontrar un Tranosaurus Rex y de cuerpo entero